¿Será que el casco blanco nos queda grande… o más bien es que debemos ajustarlo a nuestra realidad?

Karen Badilla Salazar, Ingeniera en Construcción

Dinia Vega Díaz, Ingeniera en Producción Industrial

Diana Calvo Chacón, Ingeniera en Seguridad Laboral e Higiene Ambiental

Is Ortiz Ávila, Ingeniera en Seguridad Laboral e Higiene Ambiental

Daniela Jiménez Escudé, Ingeniera Ambiental

Miembros de la Comisión de Equidad de Género del CITEC

Reflexiones desde la ingeniería sobre igualdad, liderazgo y transformación institucional en Costa Rica

Resumen

El presente artículo analiza la relación entre igualdad de género y ejercicio profesional en la ingeniería desde un enfoque científico–humanista, integrando elementos normativos, institucionales y organizacionales en el contexto costarricense. Se abordan los avances en materia de derechos humanos de las mujeres, el desarrollo de políticas públicas y la incorporación del enfoque de género en sistemas de gestión, destacando su impacto en la gobernanza, la toma de decisiones y la cultura organizacional. Asimismo, se reflexiona sobre los desafíos persistentes en la transición de la igualdad formal a la igualdad sustantiva, particularmente en espacios técnicos y de liderazgo. Finalmente, se propone una reinterpretación del ejercicio de la ingeniería, en la que la inclusión y la equidad no constituyen elementos accesorios, sino condiciones estratégicas para el desarrollo sostenible y la transformación social.

Palabras clave: equidad de género, ingeniería, liderazgo, derechos humanos, sistemas de gestión, Costa Rica.

Introducción

¿Será que el casco blanco nos queda grande… o más bien es que debemos ajustarlo a nuestra realidad?

Durante décadas, el ejercicio de la ingeniería ha estado asociado a símbolos de precisión, control y autoridad. El casco blanco, como representación de este imaginario, ha sido tradicionalmente vinculado a una forma particular de ejercer el liderazgo: técnica, firme y, en muchos casos, desvinculada de dimensiones sociales y humanas. Sin embargo, conforme se amplía la participación de las mujeres en la ingeniería, surge una necesidad urgente de cuestionar no solo quién ocupa estos espacios, sino cómo se han construido históricamente.

La incorporación de las mujeres en disciplinas técnicas no ha sido únicamente un proceso de acceso, sino también de adaptación a estructuras que no siempre han considerado sus realidades. En este sentido, el análisis de la igualdad de género en ingeniería trasciende la dimensión cuantitativa de participación y se adentra en aspectos cualitativos relacionados con la cultura organizacional, la toma de decisiones y las condiciones reales de ejercicio profesional.

De la igualdad jurídica a la igualdad sustantiva

En el contexto costarricense, la igualdad entre mujeres y hombres se encuentra ampliamente respaldada por el marco jurídico nacional e internacional. Instrumentos como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Organización de Estados Americanos [OEA], 1994) han establecido estándares fundamentales para la protección de los derechos de las mujeres.

No obstante, diversos análisis en políticas públicas evidencian una brecha persistente entre la igualdad de derecho y la igualdad de hecho (Instituto Nacional de las Mujeres [INAMU], 2023). Mientras la primera se refiere al reconocimiento formal de derechos, la segunda implica la capacidad real de ejercerlos en condiciones equitativas. Esta distinción resulta particularmente relevante en el ámbito de la ingeniería, donde la presencia femenina ha aumentado, pero aún enfrenta limitaciones en el acceso a posiciones de liderazgo y toma de decisiones.

La igualdad sustantiva, entendida como la eliminación de barreras estructurales y la generación de condiciones efectivas de participación, requiere intervenciones más allá del ámbito normativo. Implica la transformación de estructuras organizacionales, prácticas culturales y modelos de liderazgo que históricamente han reproducido desigualdades.

Ingeniería y toma de decisiones: una perspectiva estructural

La ingeniería, como disciplina orientada a la solución de problemas complejos, desempeña un papel fundamental en el desarrollo económico y social. Las decisiones tomadas en este ámbito impactan directamente en la calidad de vida de las personas, la sostenibilidad ambiental y la eficiencia de los sistemas productivos.

Desde esta perspectiva, la participación equitativa de mujeres y hombres en espacios de decisión no constituye únicamente un principio de justicia, sino un factor determinante en la calidad de dichas decisiones. La diversidad de experiencias y enfoques contribuye a una comprensión más integral de los problemas y a la generación de soluciones más robustas.

En Costa Rica, los colegios profesionales han avanzado en la incorporación de políticas de igualdad que buscan garantizar la participación paritaria y la prevención de la discriminación. Estas iniciativas incluyen la regulación de procesos de nombramiento, la implementación de protocolos contra el acoso y la creación de mecanismos de seguimiento y evaluación (Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica, 2020). Tales esfuerzos reflejan una transición hacia modelos de gobernanza más inclusivos y representativos.

El enfoque de género como estrategia organizacional

Uno de los avances más significativos en materia de igualdad ha sido la integración del enfoque de género en sistemas de gestión organizacional. Este proceso, conocido como transversalización, implica la incorporación sistemática de la perspectiva de género en políticas, procesos y prácticas institucionales.

La experiencia de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) evidencia que la institucionalización del enfoque de género puede generar beneficios tangibles en términos de clima laboral, eficiencia organizacional y cumplimiento normativo (Piedra Fallas, 2023). La implementación de la norma INTE G38-2021 ha permitido estructurar acciones concretas en áreas como la gestión del talento humano, la cultura organizacional y la evaluación del desempeño.

Este enfoque reconoce que la igualdad no es un elemento aislado, sino una variable transversal que influye en el funcionamiento integral de las organizaciones. En consecuencia, su incorporación debe ser abordada desde una perspectiva estratégica, con el compromiso de la alta dirección y la participación activa de todos los niveles organizacionales.

Violencia de género y ejercicio profesional

La violencia de género constituye uno de los principales obstáculos para la igualdad sustantiva. En el ámbito profesional, esta se manifiesta en diversas formas, incluyendo el acoso laboral, la discriminación y la exclusión de espacios de toma de decisiones.

El ordenamiento jurídico costarricense reconoce múltiples tipos de violencia, entre ellos la física, psicológica, sexual y patrimonial (Asamblea Legislativa de Costa Rica, 1990). Estas manifestaciones no solo afectan la integridad de las personas, sino que también limitan su desarrollo profesional y su participación plena en la sociedad.

En este contexto, la implementación de protocolos de prevención, atención y sanción resulta fundamental para garantizar entornos laborales seguros y respetuosos. Asimismo, la formación en derechos humanos y perspectiva de género se presenta como una herramienta clave para la sensibilización y la transformación cultural dentro de las organizaciones.

Gobernanza, políticas públicas y transformación social

El abordaje de la igualdad de género requiere una acción articulada entre el Estado, las instituciones y la sociedad civil. Desde la perspectiva del INAMU, las políticas públicas deben diseñarse e implementarse de manera coordinada, con mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan medir su impacto a mediano y largo plazo (INAMU, 2023).

En este sentido, la transversalización del enfoque de género no solo implica la creación de políticas específicas, sino su integración en todos los niveles de la gestión pública y privada. Esto incluye la incorporación de indicadores, la asignación de recursos y la rendición de cuentas.

La ingeniería, como disciplina que interviene directamente en la planificación y ejecución de proyectos de impacto social, tiene un rol estratégico en este proceso. Las decisiones tomadas en este ámbito pueden contribuir a la reducción de desigualdades o, por el contrario, perpetuarlas.

Hacia un nuevo liderazgo en ingeniería

El desafío actual no radica únicamente en incrementar la participación de las mujeres en la ingeniería, sino en redefinir los modelos de liderazgo que predominan en el sector. Un liderazgo contemporáneo debe integrar competencias técnicas con habilidades sociales, éticas y estratégicas.

Este enfoque reconoce que el bienestar organizacional, la equidad y la sostenibilidad no son aspectos secundarios, sino elementos esenciales para el éxito de las organizaciones. En este contexto, las mujeres ingenieras no solo aportan diversidad, sino también nuevas formas de entender y ejercer el liderazgo.

La transformación del ejercicio profesional implica, por tanto, un cambio en la manera en que se conciben las competencias, los valores y los objetivos de la ingeniería. Este proceso requiere apertura, reflexión y compromiso por parte de todos los actores involucrados.

Conclusión

El Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería representa una oportunidad para reflexionar sobre los avances logrados y los desafíos pendientes en materia de igualdad de género. Si bien se han alcanzado importantes progresos en el reconocimiento de derechos y la implementación de políticas, aún persisten brechas que limitan la participación plena de las mujeres en el ejercicio profesional.

La pregunta que dio origen a este artículo —¿será que el casco blanco nos queda grande o debemos ajustarlo a nuestra realidad? — invita a replantear no solo las condiciones de acceso, sino también las estructuras que definen el ejercicio de la ingeniería.

Más que adaptarse a modelos preexistentes, el desafío consiste en transformarlos.

En este proceso, la igualdad de género no debe entenderse como una concesión, sino como una condición indispensable para el desarrollo sostenible y la justicia social.

El casco blanco no nos queda grande. Estamos, finalmente, rediseñando la forma en que se lleva.

 

Referencias

Asamblea Legislativa de Costa Rica. (1990). Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer (Ley N.° 7142).

Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica. (2020). Política de equidad e igualdad de género.

Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU). (2023). Políticas de igualdad y transversalidad de género.

Organización de Estados Americanos (OEA). (1994). Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará).

Piedra Fallas, M. (2023). Institucionalización del enfoque de género en una institución: Caso CNFL.

United Nations. (1979). Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Women (CEDAW).